viernes, 21 de noviembre de 2008

INFORMÁTICA JURÍDICA DE CONTROL Y GESTIÓN:

Aún cuando la Informática Jurídica Documentaria es la más importante y desarrollada, no es la única. Desde hace tiempo se han desarrollado otros sectores que están en continua evolución. Uno de ellos es la llamada Informática Jurídica de Control y Gestión que abarca los ámbitos jurídico—administrativo, judicial, registral y despachos de abogados.

Dicha área tiene como antecedentes el tratamiento de textos jurídicos mediante el uso de procesadores de palabra y, por otra parte, las experiencias obtenidas en materia de automatización de registros públicos (en particular de bienes inmuebles).[1]

Uno de los sectores informáticos que registran un desarrollo más decidido en los últimos años es el que se refiere a Informática de Gestión, la Ofimática o la Burótica, denominaciones con las que se tiende a traducir la expresión inglesa “Office Automation”. Bajo dicho rótulo se inscriben todos los avances tendentes a la automatización de las tareas rutinarias que se llevan a cabo en cualquier oficina y, por tanto, en las oficinas o despachos jurídicos. Se trata de la realización a través de soportes informáticos o telemáticos de operaciones destinadas a recibir y trasmitir comunicaciones de cualquier tipo, de leer y escribir textos; de formar, organizar y actualizar archivos y registros; exigir y recibir pagos; estipular condiciones y controlar su cumplimiento. Los avances de la Ofimática permiten, en lo que atañe a la gestión de la justicia y la abogacía, automatizar todas aquellas operaciones estandarizadas y que obedecen a pautas regulares y constantes en la escritura, el registro, la trascripción, la contabilidad, la documentación, la comunicación y la certificación.[2]

Esta rama de la informática jurídica está encaminada a organizar y controlar la información jurídica de documentos, expedientes, libros, etc., ya sea mediante la aplicación de programas de administración que permitan crear identificadores y descriptores para la clasificación de dicha información.

La informática jurídica de gestión, que también es conocida como de administración y/o control, es utilizada en tribunales, despachos, notarías, entre otras oficina jurídicas (de ahí también el nombre de ofimática), que se utiliza sobre todo para llevar el seguimiento de trámites y procesos con el objeto de mantener actualizada la información y llevar un buen control de la misma.

Miguel López Muñiz Goñi hace una división de esta rama de la siguiente manera:

a) Registral: que se ocupa de todos los tipos de registros, sean públicos o privados.

b) Operacional: trata de facilitar la actuación de las oficinas relacionadas con el derecho, tanto a nivel público, como privado

c) Decisional: es la utilización de modelos predefinidos para la adecuada solución de casos específicos y concretos […][3]

ADMINISTRACIÓN PÚBLICA:

Mediante la adecuada aplicación de la Informática Jurídica de Control y Gestión se puede lograr un mejoramiento sustancial de las estructuras jurídico—administrativas y los sistemas de operación, medida indispensable para que las entidades del sector público, a través de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, alcancen sus objetivos sociales (justicia y bien común) apoyados en el empleo de la tecnología moderna.[4]

Sin lugar a dudas, uno de los principales beneficios en esta área, además de agilizar trámites de asuntos jurídico—administrativos, es disminuir de la inercia burocrática la corrupción, lo cual alcanza niveles más significativos en el caso de la administración de la justicia; permite impartir una justicia rápida, expedita, particularizada y sobre todo gratuita, es decir, ajena a la lacerante y enquistada corrupción.

ÓRGANOS JURISDICCIONALES:

Este tipo de aplicación ha dado lugar a la llamada Informática Judicial (aplicación de la informática en los órganos jurisdiccionales), con un enorme desarrollo en la actualidad. Los ejemplos de actividades automatizadas a nivel de la judicatura son numerosos y variados: desde la formulación agendaria de jueces y magistrados hasta la redacción automática de textos jurídicos a manera de sentencias. Uno de los ejemplos más simples y concretos lo constituyen la aceptación, registro e indicación de competencia y seguimiento de los expedientes. En un futuro no muy lejano ya no será tan necesaria la “visita” a los tribunales para conocer el estado de los asuntos, ya que todo podrá ser consultable vía telemática.[5]

DESPACHOS Y NOTARÍAS:

La Informática Jurídica también ha ganado terreno en otras profesiones jurídicas como la de los notarios y abogados en aquello que podríamos conceptualizar como una Ofimática Jurídica (automatización de oficinas o despachos jurídicos).

En los despachos de abogados se pueden simplificar, mediante el uso de sistemas automatizados, diversas labores en el ejercicio del Derecho.[6]

Lo más importante de esto es que dicha modernización permite a los abogados dedicarse a actividades jurídicas de contenido creativo, crítico e interpretativo tan olvidadas y afines a su profesión, lo cual motiva un enriquecimiento del Derecho, tan necesario en estos tiempos.



[1] TÉLLEZ Valdés, Julio. Ibid. p 34.

[2] PÉREZ-Luño, Antonio Enrique. Supra. pp. 42,43.

[3] RÍOS Estavillo, Juan José. Ibid. pp. 60, 61.

[4] TÉLLEZ Valdés, Julio. Ibid. p 35.

[5] TÉLLEZ Valdés, Julio. Supra. p 35

[6] TÉLLEZ Valdés, Julio. Supra. p 35